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El Tiempo de los Trabajadores

-17 de Octubre de 2022

 


JUAN CARLOS LOERA

Por Juan Carlos Loera de la Rosa- Nos encontramos en la víspera de la revisión anual de los salarios mínimos. A más tardar en diciembre la CoNaSaMi, Comisión Nacional que se encarga de su revisión deberá resolver el monto del aumento.

Desde su origen y en teoría, esta Comisión, con representación de trabajadores, patrones y gobierno, ha tomado la decisión de establecer el nivel, tanto del salario general, como el que corresponde a distintas oficios y profesiones. Pero lo cierto es que al ser el salario una variable macroeconómica fundamental, los incrementos aprobados siempre han sido inducidos por quienes definen la política económica nacional y en parte en esto encontramos un riesgo, pero a la vez una gran oportunidad.

El riesgo se materializó durante los 36 años de gobiernos neoliberales derivados del PRI o del PAN, cuyos tecnócratas, convencidos de que todo incremento se traducía en inflación, pulverizaron el salario hasta reducirlo a la cuarta parte del poder adquisitivo, que había alcanzado a fines de la década los setenta.

En todo ese tiempo la CoNaSaMi era una caja que resonaba al ritmo que marcaban los ideólogos de la Secretaría de Hacienda. Fueron años en los que el control salarial provocó, miseria y dolor en las familias trabajadoras que en buena parte de este tiempo fueron adormecidos y entusiasmadas con la ilusión de que era el momento de democratizar al país: por tanto, la economía de las familias debía esperar.

Afortunadamente desde la llegada de Morena al gobierno, el momento de la revisión de los salarios ha pasado a ser la mejor oportunidad para restaurar su capacidad de compra.
Durante estos años los salarios se revisaron en cuatro ocasiones y en todas ellas el fantasma de la inflación no afectó la decisión de mejorarlos significativamente.

En nuestra frontera el salario mínimo prácticamente se triplicó pasando de los 87 pesos diarios en 2018 a los 256 que se pagan actualmente y nadie, absolutamente nadie le dio importancia a la inflación.
Por el contrario, los empresarios comprendieron la urgencia de mejorar la economía de los trabajadores y por esa vía inyectar al mercado mayor circulante, para expandir las ventas.

Ha sido extraño, pero contra lo que indicaban las recetas neoliberales, la economía de México enfrentó con éxito la emergencia de la pandemia y la amenaza de una recesión internacional, mejorando los salarios, no conteniéndolos, y esta es una nueva experiencia que debe tenerse en cuenta, ahora que de nuevo llego la hora de tomar la decisión de revisar su valor.

Afortunadamente vivimos nuevos tiempos, estamos forjando una nueva cultura económica que ya tiene manifestaciones prometedoras que no dejan dudas sobre el sentido de esa decisión trascendental que, al empezar su quinto año de gobierno, la 4T debe tomar.
Al respecto, durante esta semana, en la mañanera del miércoles 12 de octubre, AMLO habló del beneficio que las mejoras salariales han tenido en las familias vulnerables de México y comentó que, a pesar de que la inflación de nuevo había tocado nuestra puerta, ya se estaba alejando y que los aumentos de salario, como parte del proceso de transformación, en la próxima revisión volverían aumentar.

Pero en esta misma semana, en torno al tema, tuvimos una sorpresa agradable: el dirigente juarense de la CANACINTRA, declaró a la prensa que, para alcanzar un salario digno, el aumento debía acercarse al 90 por ciento.

Sin duda vivimos otra época, propicia para reivindicar a los millones trabajadores mexicanos, en la que mejores salarios, lejos de trastornar la economía, la alientan y la consolidan.

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